¿Cómo vencer el pecado? Reflexión

3.TALLER TENTACION1

«Cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte» (Santiago 1:15).

Santiago no describe el pecado como un accidente fortuito que el hombre comete o como un acto aislado en el que caemos en un momento de descuido. Para Santiago, el pecado es el resultado de un proceso.

El proceso comienza con un deseo. Algo cautiva nuestra atención y apela a nuestras emociones y sentidos (vista, oído, olfato, tacto, etcétera). Por ejemplo: alguien que está luchado con la gula entra a la cocina a deshoras y ve una olla llena de arroz con pollo. Esto despierta un deseo en él…

De forma inmediata, nuestra mente empieza a justificar ese deseo para poder obtenerlo. El deseo que comenzó apelando a las emociones ahora está trabajando en la mente. Por ejemplo, argüimos: «pero tengo hambre»; «por un par de cucharaditas que coma no pasará nada»; «luego caminaré y perderé las calorías»; «por un día no pasará nada» … En este momento, ya se está concibiendo el pecado dentro de nosotros, pues tratamos de excusarlo.

Tras justificar ese deseo, el siguiente paso es planificar de forma voluntaria y consciente cómo alcanzar el deseo pecaminoso. Por ejemplo, planeamos comer de forma rápida para que nuestro cónyuge no se dé cuenta, a escondidas para que nadie se interponga entre el deseo y nosotros. Este es el proceso de concebir el pecado, que se produce en la mente.

El resultado de permitir que los deseos pecaminosos conciban en nuestra mente nos lleva al acto de desobediencia. Esto da lugar al pecado. El deseo nos arrastró y sedujo cual cebo al pez para morder el anzuelo. Y tras morder el anzuelo, en lugar de encontrar satisfacción como esperábamos, hallamos insatisfacción y muerte. Por ejemplo, la persona se siente mal por no poder cumplir su palabra o propósito de cuidarse, lo cual le hace sentirse hipócrita o frustrada. Además, se siente hinchada o gorda, lo que aumenta su probabilidad de enfermedades y no le permite tener una vida saludable.

Ahora bien, si el pecado es un proceso y nosotros queremos cortar con el pecado en nuestra vida, entonces, necesariamente debemos cortar con el proceso que nos lleva a él. De hecho, cuanto antes cortes con el proceso de la concupiscencia, más probabilidades tendrás de evitar el pecado.

La Biblia nos enseña algunas claves fundamentales, que haríamos bien si las tomáramos como disciplina espiritual, para cortar con este proceso de la concupiscencia pecaminosa: Efesios 4:23; Filipenses 4:8; Salmos 119:9-11; Mateo 26:41; etcétera.

«Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Corintios 10:13).

Con afecto en Cristo:
José Daniel Espinosa Contreras.

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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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Una respuesta a ¿Cómo vencer el pecado? Reflexión

  1. Margarita Medranda Basurto dijo:

    Comparto lo que dice mi estimado Daniel Espinosa, pero quiero alegar algo más en relación a la tentación, es que Dios le da la salida porque no es que realmente haya sido tentado la persona porque claramente dice “que la tentación es humana por no decir que realmente es una prueba” 1Co 10:13; la cuestion es que Dios no tienta a nadie porque Dios no puede ser tentado Santiago 1:13. Por lo que amablemente si el hombre quiere sentirse tentado él le dice que juntamente le dará la salida.

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