Consejos para tu vida devocional

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Anoche, un buen amigo y joven de la iglesia me comentó que llevaba un tiempo queriendo hacer unos devocionales diarios, pero que era incapaz por no saber cómo empezar o desarrollarlos. Si te sientes identificado con él, a continuación expongo algunos consejos que pueden ayudarte.

Antes de nada, debes saber que hay muchas formas diferentes de hacer un devocional y todas tienen sus pros y sus contras. Por tanto, cada uno debe buscar la forma que más le agrade y le ayude a tener un buen tiempo con el Señor.

Algunas personas, al tener dificultad para leer por sí mismas la Biblia, deciden hacer sus devocionales guiándose por un libro de devocionales cristiano que compran en alguna librería. Ciertamente, hay libros muy buenos para ello, pero creo que la mayoría de estos libros no estimulan al creyente para que él mismo aprenda a obtener sus propios devocionales de la Biblia. La Biblia debe ser la fuente principal para todo devocional. Nosotros queremos escuchar a Dios hablarnos y ella es la Palabra de Dios.

Muchos jóvenes se acostumbran a hacer sus devocionales dependiendo de libros de hombres –que pueden ser realmente buenos–, pero se olvidan que la fuente principal de donde deben obtener el alimento espiritual es de la Biblia. No debemos depender de otros para nuestro devocional diario. Dios nos ha dado las herramientas necesarias para acudir directamente a Él y a su Palabra.

Teniendo en cuenta esto, aquí van mis consejos:

  1. Empieza tu devocional orando. No te confundas, no es que empezar orando sea una fórmula mágica que hará que tu vida devocional sea fácil. Pero sí es una buena forma de reconocer que necesitamos la ayuda de Dios para entender y vivir su Palabra. En el Evangelio de Lucas se nos dice lo que Jesús hizo con sus discípulos: «Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras» (Lc. 24:45). Es Dios quien debe abrir nuestro entendimiento espiritual. Recuerda: No oramos de manera ritual o por costumbre, sino para reconocer que la Biblia es Su Palabra y deseamos que Él nos hable con la intención de obedecerla. Es una forma de preparar nuestro corazón. El Señor bendecirá esta actitud.
  2. Empieza tu devocional leyendo la Biblia y no cualquier otro libro. Quizá al principio te cueste, pero poco a poco comenzarás a disfrutar de la fuente de la vida espiritual.
  3. Selecciona un libro específico de la Biblia y empieza a leerlo desde el principio hasta el final. ¡No abras tu Biblia al azar! Algunos hacen sus devocionales yendo de un lado al otro de la Biblia y así solo reflexionan en pasajes sueltos. Pero la Biblia no nos ha sido dada con ese propósito. Entenderemos mejor la Biblia cuando la leamos libro por libro, cada pasaje dentro de su contexto. En este sentido, mi recomendación es que, para empezar, leas algún libro o carta del Nuevo Testamento.
  4. Para tus devocionales diarios, lee fragmentos cortos. A menudo, por el ansia y deseo de leernos toda la Biblia rápido, leemos fragmentos muy largos (de varios capítulos), sin meditar y pararnos a rumiar lo que leemos. Recuerda que no solo estamos llamados a leer la Biblia, sino a meditar en ella («en tu ley medito de día y de noche» Salmos 1:2; «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, …» (Josué 1:8). El meditar requiere de más tiempo y quietud, además del ejercicio de reflexionar sosegadamente todo lo que leemos y qué podemos aprender de ello.
  5. Usa una versión de la Biblia que te sea fácil de entender. Si te cuesta entender algunas partes de la Biblia, usa una versión con un lenguaje más moderno y actual. Hay excelentes versiones en castellano.
  6. Lee con inteligencia. Fíjate en los verbos (acciones) que se usan, si se repite alguna palabra, si se utilizan contrastes, si algún término te parece extraño o interesante, etcétera. Para ayudarte, puedes tener un cuaderno y bolígrafo o directamente subrayar tu Biblia y anotar en ella. También puede ayudarte tratar de imaginar la escena o por qué el autor dijo lo que dijo.
  7. Ora mientras lees. A menudo leemos algo que nos llama la atención. No pases al siguiente versículo de inmediato. Puedes hacer una breve oración a Dios sobre ese versículo, aplicándolo de forma personal. Por ejemplo, yo estoy leyendo actualmente el libro de Santiago en mi devocional. Ayer leía el versículo 1:5, que dice: «Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada». Entonces, me detuve por unos segundos y le pedí a Dios que me diera sabiduría para vivir mi día a día, para mi matrimonio, las relaciones, el ministerio, etcétera. La Biblia no solo está para leerla, ¡sino para vivirla!
  8. Haz preguntas al texto: ¿Qué quería el autor enseñarnos con este texto?; ¿qué me enseña esto sobre Dios?; ¿qué me enseña esto sobre cómo es el hombre?; ¿qué enseñanzas o principios podemos obtener de este pasaje?; ¿cómo puedo aplicar actualmente estas enseñanzas en mi día a día?; ¿qué verdades enseña el texto?; ¿cuál es el ejemplo a seguir?; ¿qué pecado debemos confesar?; ¿qué promesas se hacen? ¡Hay miles de preguntas que se pueden hacer al texto! Disfruta sacando tu lado de periodista.
  9. Trata de memorizar. No siempre debe ser así, pero si un versículo ha cautivado tu atención o Dios te ha hablado a través de Él, ¿por qué no llevarlo contigo a todo lugar donde vayas?
  10. Recuerda que el verdadero propósito de tu devocional es tener comunión con Dios. No hacemos el devocional para descubrir «verdades ocultas» que luego publicaremos en Facebook. Nuestra actitud debe ser la del salmista cuando dijo: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?» (Salmos 42:2).
  11. Practica la disciplina espiritual. No se trata de tener una actitud legalista, ni de caer en la rutina. Pero te recomiendo que establezcas una hora específica del día para tu devocional diario. Y ¡cúmplela siempre! Apúntalo en tu agenda y dale prioridad. Frecuentemente, es fácil encontrar tiempo para estar en Facebook o para ver nuestra serie preferida, pero no para nuestro plan devocional. El devocional es indispensable para el crecimiento cristiano. ¡Tómatelo en serio!

Si crees que estos consejos son de ayuda, compártelos con tus amigos. Si deseas compartir tus experiencias, ¡escríbenos!

Con afecto en Cristo:

José Daniel Espinosa.

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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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2 respuestas a Consejos para tu vida devocional

  1. Fernando dijo:

    Muchísimas gracias saludos

  2. Fernando dijo:

    Muchas gracias, saludos

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