¿La mujer calle en la Iglesia? (FINAL)- Sobre 1 Timoteo 2:11-14

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En primer lugar, he de recordar que es imposible realizar una buena, seria y correcta exégesis sin tener en cuenta el contexto (socio-cultural, religioso, histórico, teológico, etc.) del texto en cuestión. Sería un error injustificable intentar dar un veredicto sobre estos dos textos (pues no hay más) sacando las palabras de su contexto e imponiéndolas como regla universal. Por eso, no se debería ser tan dogmático cuando, previamente, no se ha hecho un estudio sobre el contexto social y las circunstancias a las que Pablo se enfrenta y motivan a escribir sus cartas.

Analizamos ahora el siguiente texto:

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión (2 Timoteo 2:11-14).

Algunos afirman que las mujeres deben guardar silencio en la congregación (ekklesia), porque así lo decretó Dios desde el principio (como creen que enseña el Génesis con el ejemplo de Adán y Eva mencionado en 1 Timoteo 2:13). Pero, si esto es así, ¿cómo es que el mandato de que las mujeres guarden silencio es inexistente en todo el Antiguo Testamento? Lo cierto es que en todo el Antiguo Testamento no encontramos ni un solo mandamiento a que las mujeres se callen en la asamblea. ¿O acaso el ejemplo de Adán y Eva sólo se aplica a los cristianos desde el momento en que Pablo escribió la carta?

La realidad es que, a pesar del machismo de la sociedad judía y griega, Dios siempre utilizó a mujeres para enseñar a su pueblo. Y sí, digo enseñar, comunicar la Palabra de Dios. Algunos ejemplos son: MiriamDijeron al pueblo: ¿No ha hablado también por nosotros?» (Números 12:2)]; DéboraGobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa…» (Jueces 4:4)]; el sumo sacerdote Hilcías, junto con otros, fueron enviados a consultar a Hulda, la profetisa, cuál era la voluntad de Dios (2 Cronicas 34:21-22). Lo interesante de este último caso es que Hilicías no fue a consultar a esta mujer porque ésta fuese la única posibilidad. Sabemos que los profetas Jeremías y Sofonías era coetáneos a esta mujer, no obstante, Dios prefirió usar a esta mujer para enseñar. Es interesante recalcar que todas ellas tuvieron la función de enseñar al pueblo de Dios (inclusive a los hombres), pues no hace falta recordar que los profetas eran proclamadores de la Palabra de Dios.

La pregunta que no podemos eludir aquí es que, si, según algunos, es un mandato divino para todas las generaciones que la mujer calle en la congregación y que, ésta, no ejerza dominio sobre el hombre («porque Adán fue formado primero y luego Eva»), ¿qué paso con todas estas mujeres que enseñaban la Palabra de Dios, en la congregación y que, de alguna manera, también lideraban a un pueblo bajo la aprobación de Dios en el Antiguo Testamento? Parece ser que el hecho de que Adán fuese formado primero poco o nada tiene que ver con que la mujer pueda o no enseñar.

Dicho sea de paso que, en el Nuevo Testamento, también encontramos a algunas mujeres que se encargaban de enseñar. Por poner un ejemplo, podemos ver a Junias o Junia –sin la “s”, tal y como lo traducen otras versiones críticas más fieles a los autógrafos–. Tanto Orígenes, Crisóstomo, Lutero, Calvino, Bengel, Olshausen, Tholuck, Alford, Jowett afirmaban que, sin lugar a dudas, ésta era una mujer. De hecho, Junia es un actual nombre latino de mujer, y los registros extra-bíblicos ponen de manifiesto que este era un nombre de mujer. Enfatizamos esto porque la Biblia dice: «Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los APÓSTOLES, y que también fueron antes de mí en Cristo» (Romanos 16:7). Sí, para sorpresa de muchos, Junias es denominada en este texto entre los «αποστολοις» (apóstoles). De más está decir que la enseñanza era una de las funciones principales de los apóstoles (Efesios 2:20; 3:5; Hechos 2:42; etc.). G. Ladd reconoce que en algunos casos los diáconos también tenían la función de enseñar (y recordemos que la Biblia también habla de diaconisas), aunque mayoritariamente, esta se limitaba a los apóstoles (como Junias).

Priscila fue también una mujer que enseñó al elocuente predicador Apolos. Se dice que Apolos: «comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios» (Hechos 18:26).

Hechos 21:9 nos dice que el evangelista Felipe tenía 4 hijas que eran profetisas. La Biblia enseña que el don es para edificación de la iglesia (1 Corintios 14:2), por lo que estas profecías eran enseñanzas que se daban en y para la iglesia. ¿Acaso los hombres debían taparse los oídos para no escucharlas? De hecho, el mismo Pablo autorizó a las mujeres a profetizar y orar en público en la iglesia, con tal que esto se hiciera en orden (1 Corintios 11:4-5). Recordemos que los profetas: «hablan a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Corintios 14:3), lo mismo que, actualmente, hacen los que predican y enseñan.

En primer lugar, notemos que en 1 Timoteo 2:11, a diferencia de 1 Corintios 14:34, no se prohíbe expresamente el «callar en la congregación (ekklesia). Por tanto, una interpretación literalista –que no literal– del texto nos llevaría a la conclusión de que la mujer tiene tajantemente prohibido enseñar o ejercer algún tipo de dominio, no sólo dentro de la iglesia, sino también fuera de ella. Pero, evidentemente, entendemos por el contexto que no puede ser así, y que Pablo está dando esta orden para aplicarla únicamente a la iglesia. Pero, si quitáramos el contexto, ¿a qué conclusión tan nefasta nos llevaría? Esto nos enseña que: tan importante es el texto, como el contexto.

Por otro lado, notemos que en los versículos previos, Pablo está corrigiendo la conducta de mujeres que tienen una mala forma de vestir (1 Timoteo 2:9-10). Por lo que cabe preguntarse, ¿tenían todas las iglesias este problema? Evidentemente no. Pero Pablo está resolviendo problemas concretos de iglesias concretas. Sin embargo, a muchos les cuesta reconocer que los versículos inmediatos deban entenderse de la misma manera.

Analicemos ahora la gramática del texto:

1º «La mujer aprenda en silencio». El vocablo «silencio» proviene del griego «jesujía» y se utiliza sólo en 6 ocasiones a lo largo de todo el Nuevo Testamento. El término significa literalmente: «silencio», «sosegadamente», «reposadamente», «tranquilamente», «apaciblemente». Veamos el uso que Pablo le da a esta palabra:

En la misma epístola, Pablo dice: «por los reyes y por todos los que están en eminencia, a fin de que podamos vivir quieta y sosegadamente (gr. jesújios), con toda piedad y dignidad» (1 Ti. 2:2). ¿Acaso quiere decir esto «sin hablar»? Por supuesto que no, sino que habla de una actitud sosegada.

En 2 Tesalonicenses 3:12, Pablo dice: «A los tales, ahora ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando con tranquilidad (gr. jesujía), coman su propio pan». ¿Acaso quiere decir que callen? Evidentemente no.

Fuera del uso paulino, este término es usado, por ejemplo, por Pedro, quien hablando del atavio de las mujeres dice que no busquen los adornos exteriores: «sino el del corazón, es decir, la persona interior, con el adorno imperecedero de un espíritu afable (gr. jesújios) y apacible, el cual es muy precioso delante de Dios» (1 Pe. 3:4). ¿Enseña esto algo sobre el silencio? ¡Claro que no!

Por esto, el mismo Gordon Fee, experto exégeta del Nuevo Testamento, reconoce que no en 1 Timoteo 2:11-12 no debe traducirse como: «aprender en silencio», sino «con una actitud sosegada», como las prueba avalan. De hecho, esto encajaría mejor con el «estar en sujeción». Nótese que el texto no dice a quién deben estar sujetas («la mujer aprenda en silencio, con toda sujeción»), ya que la «sujeción» de la que se habla es en todos los sentidos. Pablo está corrigiendo el alboroto que las mujeres causaban en Éfeso, con sus entrometidas preguntas.

Por otro lado, el versículo 12 dice: «porque no permito a la mujer enseñar…». La gramática griega no está en imperativo, lo cual supondría un mandamiento. Está únicamente en presente, por lo que debería traducirse como: «no estoy permitiendo», lo que conlleva unas instrucciones específicas para aquellas circunstancias.

Pero, ¿qué clase de enseñanza está prohibiendo Pablo? Es aquí donde cobra importancia el contexto. Pablo escribió esta epístola a los Efesios. Podemos aseverar –gracias a los expertos que han hecho un gran trabajo con las investigaciones históricas– que Pablo está escribiéndoles para solucionar problemas con los gnósticos y otras herejías que se introducían en la iglesia. Por eso, nada más empezar su carta escribe: «…que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina» (1 Timoteo 1:3b). Y ¿cómo sabemos que la herejía era el gnosticismo? Pues Pablo dice a Timoteo: «Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (del griego “gnosis”)».

Para los gnósticos, Eva era considerada una figura redentora y mediadora, por lo que Pablo afirma: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5). Además, enseñaban que Eva era anterior a Adán, y que el hombre vino a existencia gracias a la mujer. También, porque Eva fue la primera en comer del Árbol del Conocimiento, ella era portadora de un conocimiento (gnosis) especial. Debido a estas circunstancias, los que aceptaban la herejía gnóstica preferían el liderazgo de las mujeres sobre los hombres, por lo que Pablo debe poner orden. Incluso, llegaban a afirmar que la redención revertía por completo los efectos de la caída, por lo que el hombre, ya no estaría sujeto a las autoridades de la tierra, y la mujer no estaba sujeta a su marido.

Ya que las mujeres del primer siglo no tenían apenas educación –como en la anterior publicación mencioné–, estas eran las más susceptibles de caer en el error y propagar las herejías, como, de hecho, estaba sucediendo (1 Ti. 5:13-15). La herejía se empezaba a esparcir por la iglesia, por lo que surgían enfrentamientos dentro de ella y Pablo se ve en la obligación de ponerle freno a esta situación.

Por esto, Pablo pone el ejemplo de Adán y Eva. De la misma forma que, en otras ocasiones, Pablo presentó a Adán como representante, cuyo pecado afectó a toda la humanidad (Rom. 5:12 y 19), ahora, pone a Eva como ejemplo de quien tras ser engañada, incurrió en transgresión (Gn. 3:13). De le misma forma, las mujeres estaban siendo engañadas ahora con la falsa herejía, pues Pablo dice: «Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás» (1 Ti. 5:15). Para una mejor aclaración sobre la referencia a Adán y Eva véase:

Espero que les haya podido ayudar.

Bendiciones,

José Daniel Espinosa.

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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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8 respuestas a ¿La mujer calle en la Iglesia? (FINAL)- Sobre 1 Timoteo 2:11-14

  1. rita dijo:

    Muy bien!!! muy bien,

  2. muy serio y prudente comentario con base escritural ;lo compartire

  3. ItSoy de colombia quisiera decir que de no ser porque se muestra en varios textos la palabra “jesujia” utilizada de diferentes manerass estaria. convencido de queel apostol pablo era machista es excelente su trabajo me permito felicitarla y dejeme decirle que me quita un gran peso gracias por aclarar que son las traducciones las que confunden y desvian al creyente muchas veces mil gracias por su respuesta estoy satisfecho

  4. Discernir BO dijo:

    Magistral. Que el Señor Jesús te siga bendiciendo, José Daniel, para que puedas compartir más temas edificantes como este.

  5. Más que agradecidos, mi esposa y yo pastoreamos una comunidad de grupos pequeños y justo ahora nos han cuestionado la autoridad de mi esposa para enseñar. Bendiciones por toda la información expuesta, ha sido de mucha bendición.

  6. William Tercero dijo:

    Me parece interesante su artículo. Me gustaría poder leer los otros artículos el acionados.

  7. Oscar farias dijo:

    Exelente muy clarificador gracias

  8. Jorge Amaya dijo:

    Gracias por atreverse a tocar temas polémicos, creo que su trabajo es serio y guiado por el Espíritu Santo. Lo felicito y muchas bendiciones

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