La peligrosa tendencia a adornar el Evangelio.

predicar

Como joven e inexperto predicador, en ocasiones, he sido tentado a dejar a un lado –es decir, predicar menos– ciertas doctrinas del Evangelio, por cuanto las consideraba inapropiadas para personas que asistían a la iglesia por primera vez o para los “bebes” espirituales.

De alguna forma, pensaba que los predicadores debían dejar a un lado sus disertaciones doctrinales cuando se dirigían a personas no convertidas. Quizás, la idea era la de suavizar el mensaje, hacerlo más light y entretenido, más entendible y aceptable para la mente carnal. En mi ignorancia, pretendía ayudar a Dios adaptando su mensaje de verdad, a mi mensaje humano. Pero, ¿qué es lo que estaba haciendo? ¿Acaso no habrá conversiones si se predica todo el consejo de Dios? ¿Deberemos esconder la verdad por miedo a la reacción de los inconversos o “bebes” en Cristo? ¿Debe ser la Verdad disfrazada y adornada para cautivar a las almas perdidas? ¿No tiene el Evangelio poder en sí mismo?

Por ello, siendo consciente de que esta es la cosmovisión de muchos predicadores contemporáneos, he decidido hacer una pequeña reflexión bíblica.
¿Qué predicaba Jesucristo? ¿Cuál era el mensaje de los apóstoles? A priori, podemos dilucidar que el mensaje que ellos predicaban no era en ninguna manera modificado para agradar al oyente. No hablo de técnicas de comunicación (estilo, lenguaje, parábolas, predicación exhortativa, enseñanza, etc.), sino del mensaje (el contenido). De hecho, las consecuencias de la predicación de tal mensaje fueron las siguientes: Esteban fue arrastrado hasta fuera de la ciudad y apedreado; Simón el Zelote fue despedazado, el apóstol Pedro fue crucificado cabeza abajo; el apóstol Pablo fue decapitado en Roma; Mateo murió a espada; Judas Tadeo fue crucificado; Bartolomé fue duramente azotado y crucificado; Lucas lo colgaron en un olivo; Tomás fue atravesado con una lanza; Marcos fue arrastrado y despezado en Alejandría; Matías el sucesor de Judas fue apedreado en Jerusalén y luego decapitado. Jesucristo fue azotado, blasfemado, escupido y crucificado.

A la luz de esto, ¿podemos decir que ellos cambiaron el mensaje para agradar a los oyentes? Que ingenuo sería si quiera pensarlo. ¡Ellos predicaban la Verdad –con mayúsculas– so pena de muerte! En ningún momento se esforzaron por presentar un mensaje suavizado y, ¡no!, no dejaron a un lado la doctrina.

Ellos predicaban un Evangelio completo, pleno, ya que sabían que este: «es poder de Dios para salvación a todo el que cree» (Romanos 1:16).

El Espíritu de Dios que inspiró las Escrituras nos exhorta una y otra vez a: «proclamad plenamente el Evangelio de Cristo» (Romanos 15:19). El vocablo «plenamente» (del griego “pleróo”) es un verbo que da la idea de completar o cumplir. La intención del autor es enfatizar que el Evangelio debe ser predicado tal y como es, puro, sin mezcla, sin cambios ni adornos, completo. Porque sólo en este Evangelio hay salvación.

Pablo recordaba a los colosenses que la esperanza que ellos ahora tenían era la consecuencia de haber escuchado «la palabra de la verdad del Evangelio» (Colosenses 1:5). La palabra de la “verdad” o “verdadera” fue lo que transformó las vidas en Colosas, y no un mensaje light que agradara al hombre carnal.

De la misma forma, Pablo enfatiza cuál es el deber del ministro cristiano al decir: « de la cual yo llegué a ser ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, a fin de que PROCLAME PLENAMENTE la palabra de Dios» (Colosenses 1:25). Esto nos enseña que la Verdad de la doctrina no debe ser escondida o disfrazada, sino predicada y proclamada.

Predicadores, a ustedes me dirijo, ¡olvídense de la idea de ayudar a Dios! El Dios Todopoderoso que con su sola palabra creó los cielos y la tierra, no necesita la ayuda de un vil pecador. El Príncipe de los predicadores, Charles H. Spurgeon, dijo: «En la creación antigua, [Dios] no usó nada más que sus propios instrumentos: “Él dijo,  y fue hecho”. En la nueva creación [nuevo nacimiento], el agente eficiente sigue siendo su poderosa Palabra».

Dichoso el que descubra que la mayor de las atracciones es el Evangelio en toda su pureza. Es una espada que quebranta el corazón más duro y, a la vez, el bálsamo que sana el corazón más herido. Spurgeon aconsejaba: «Predícalo [el Evangelio], y no prediques nada más».

Jacobo o Santiago, nos recuerda que la obra de la regeneración (nuevo nacimiento) sólo está al alcance de Dios: «Él, porque quiso, nos engendró…” (Santiago 1:18a). Él y sólo Él es el agente que obra la salvación. Y ¿cuál es el medio que mayormente utiliza? Santiago responde: « Él, porque quiso, nos engendró con la palabra de la verdad para que seamos primicia de sus criaturas» (1:18). Sí, Su Palabra de Verdad es suficiente.

Por tanto, quien quiera que sea tu que lees esto, te exhorto a que prediques la Palabra (2 Timoteo 4:2), que la traces correctamente (2 Timoteo 2:15), porque así, la bendición de Dios y el poder del Evangelio estarán a tu favor. Extenderás la red y verás cumplidas las palabras de Jesús: «haré que seáis pescadores de hombres» (Marcos 1:17).

¡Que Dios nos libre de cometer este error y nos ayude a ser diligentes portadores de Su Mensaje!

Con afecto:

José Daniel Espinosa Contreras.

Anuncios

Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La peligrosa tendencia a adornar el Evangelio.

  1. jose brito dijo:

    excelente hermano! Dtb!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s