¿Cómo interpretar el intrigante texto de Juan 20:22?

Juan 20:22  Y habiendo dicho esto, sopló (Jesús) y les dice: Recibid el Espíritu Santo.

Este es un texto bastante equívoco. Su ambigüedad ha dado lugar a diferentes interpretaciones en el campo de la teología. En definitiva, podemos encontrar 2 interpretaciones de este texto:

Aquella que asevera el recibimiento real del Espíritu Santo en aquel momento, y que posteriormente en Hechos 1:8 recibieron el bautismo en el Espíritu Santo (como una experiencia posterior al recibimiento del Espíritu).
Aquella que afirma que este “recibimiento” no fue más que una promisión y primicia de la efusión más abundante de Pentecostés. Es decir, este no fue más que un hecho simbólico en el que no recibieron realmente al Espíritu Santo porque esto estaría en contradicción con otros textos (como posteriormente examinaremos).

Sin un entendimiento completo del libro de Juan, la respuesta parece obvia. Si el texto dice “recibid” (imperativo), es porque lo recibieron. Sin embargo, esta interpretación entraría en conflicto con el propio texto bíblico, inclusive con el mismo texto joánico.

El evangelio de Juan, sólo unos capítulos antes de este intrigante pasaje, nos dice: “Pero yo (Jesús) os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré Juan 16:7.
Notemos que un requisito para la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos era la ascensión de Jesús a los cielos junto al Padre. Sin embargo, en Juan 20:22 Jesús aún no ha ascendido a los cielos junto al Padre, por lo que no ha podido enviar realmente al Espíritu Santo todavía.

Viéndolo de otra forma, podemos afirmar que la función principal del Espíritu Santo es aplicar los méritos salvadores de Cristo sobre los creyentes (Ro. 8; Gál. 4:4-6). Hendriksen dice: “El Espíritu Santo es una recompensa por las obras de Cristo”. No obstante, las recompensas no son entregadas hasta que se ha cumplido la misión por la cual se otorga la recompensa. Por esta razón, el Espíritu Santo no pudo haber sido entregado en Juan 20:22, ya que Jesús aún no había completado su misión aquí en la tierra, ni tampoco había ascendido para presentarse ante el Padre.

Podemos colegir que los discípulos no recibieron el Espíritu en este momento, porque este fue un acontecimiento que debía suceder después en Pentecostés, como Hechos 1:8 declara “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…”. Si el Espíritu Santo ya estaba con ellos, ¿cómo lo iban a recibir de nuevo? Y si lo recibieron, ¿no sería esto una contradicción con las palabras de Jesús en Hechos 1:8? El término “recibir” (gr. lambano) de Hc. 1:8, es el mismo de Jn. 20:22 “Recibid (gr. lambano) el Espíritu Santo”, por tanto, este acontecimiento no pudo repetirse dos veces.

Un dato interesante es el hecho que el soplo de Jesús fue algo impersonal. Juan 20:22 dice: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo…”, no dice: “sopló sobre ellos”, sino simplemente “sopló”. Este “soplo” impersonal, chocaría con un recibimiento tan personal del Espíritu Santo sobre los discípulos. Además, y aunque en el Nuevo Testamento no vuelve a repetirse el término griego usado en este caso para el verbo “soplar” (gr. émfusáo), en el texto joánico se utiliza un sinónimo a este, a saber, el que vemos en Juan 3:8 “el viento sopla (gr.pnéo) de donde quiere…”. Y en este caso, su significado también es simbólico. ¿Por qué no había de serlo en Juan 20:22?

Por último, el artículo definido “el” (“recibid “el” Espíritu Santo) no está en el texto griego, y quizás debe eliminarse de la traducción (como de hecho lo hacen algunas traducciones). Algunos ven una importancia en esta omisión; por ejemplo, que se refiere a un “don impersonal” del Espíritu en contraste con un “don personal”. Este sería otro argumento a favor de que no recibieron realmente al Espíritu Santo (que es un don personal). Sin embargo, y yo lo reconozco, tal distinción podría refutarse (como de hecho lo han hecho algunos autores como Brown), señalando que se omite el artículo particular en pasajes donde se refieren al Espíritu en el pleno sentido neo-testamentario del término. Aunque así fuera, este argumento, en conjunto con todo lo demás, no debe pasar desapercibido.

Pero entonces, ¿qué quería decir Jesús realmente con esto?
A lo largo de la historia hemos podido ver diferentes respuestas para esta pregunta. Las respuestas se han inclinado tanto de un lado, como del otro lado de la balanza. En un principio, la Iglesia Católica entendió que este fue un recibimiento real, como puede verse en el canon 12 del quinto concilio ecuménico (Constantinopolitano), y el Concilio de Trento. Sin embargo, la oposición no tardó en llegar, de mano de los mejores pensadores del cristianismo. Por ejemplo:

San Agustín, De Trin. 4, 20

El soplo corporal de su boca no fue la sustancia del Espíritu Santo, sino una conveniente demostración de que el Espíritu Santo, no tan sólo procede del Padre, sino que también del Hijo.

Sin embargo, esta respuesta me resulta algo insatisfactoria ya que en Juan 16:7 Jesús enseñó que el Espíritu Santo procedería de Él (Cristo) mismo, “mas si me fuere, os lo enviaré”.

Crisóstomo, ut supra

Dicen algunos que por esta insuflación no les dio el Espíritu Santo, sino que los hizo aptos para recibirle. Si, pues, al ver Daniel al ángel se desmayó, ¿qué hubiera sucedido a los discípulos al recibir tan inefable gracia, si antes no hubiesen estado prevenidos? No será pecado decir que ellos recibieron entonces el poder de la gracia espiritual, no de resucitar muertos ni hacer milagros, sino el de perdonar los pecados. De aquí sigue: “A quien perdonareis los pecados, les serán perdonados”, etc.

Esta respuesta puede resultar algo más satisfactoria. Lo que Jesús estaría haciendo entonces sería prepararlos, disponerlos, advertirles de la necesidad de recibir al Espíritu para llevar a cabo la misión específica (Juan 20:23). Una misión que comenzaría realmente en Hechos 2:4, cuando se nos dice: “fueron todos llenos del Espíritu Santo”, como cumplimiento de la promesa de Joel y del aviso de Hechos 1:4, 8 “…no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…”. No fue hasta ese momento en que hicieron realmente efectiva la misión que les fue encomendada en Juan 20:23 “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos”, como el libro de los Hechos demuestra, ya que si el recibimiento de Juan 20:22 fue real, entonces no tenemos evidencia en el mismo evangelio de que esa función se desarrollara. Sin embargo, en Hechos sí. Lo que es un argumento a favor de que en Juan 20:22 nunca lo recibieron realmente.

En resumen, el acontecimiento de Juan 20:22 fue un suceso simbólico y preparatorio por las siguientes razones:

1º Porque de lo contrario, estaría en contradicción con Juan 16:7. El escritor bíblico, no va a contradecirse a sí mismo, y Jesús (Sus Palabras) tampoco.
2º La recompensa del Espíritu Santo no pudo haberse entregado antes de que Cristo completara su misión.

3º El recibimiento real surgió en Pentecostés como Hc. 1:8 declaraba.

4º El verbo “sopló” de Jn. 20:22 es impersonal, lo que contrasta con el recibimiento personal del don del Espíritu Santo.

5º El artículo definido “el” de Jn. 20:22 no está en el texto griego, y seguramente haga referencia a un don impersonal del Espíritu, en contraste con el don personal del Espíritu Santo.

Sin embargo, podríamos interpretarlo de otra forma que también sería plausible. Podríamos decir que los discípulos realmente sí “recibieron” el Espíritu Santo, pero de una forma totalmente distinta a como lo hicieron en Pentecostés. La permanencia del Espíritu Santo es una de las diferencias entre todos los acontecimientos anteriores a Pentecostés y posteriores. El Nuevo Testamento enseña que la morada del Espíritu Santo es permanente en los creyentes (1 Corintios 3:16-17; 6:19-20). Cuando ponemos nuestra fe en Cristo para salvación, el Espíritu Santo viene a morar dentro de nosotros. El Apóstol Pablo llama a esta morada permanente la “garantía de nuestra herencia” (Efesios 1:13-14). En contraste con esta obra en el Nuevo Testamento, la permanencia del Espíritu en el Antiguo Testamento era selectiva y temporal. El Espíritu “vino sobre” personas del Antiguo Testamento tales como Josué (Números 27:18), David (1 Samuel 16:12-13) y aún Saúl (1 Samuel 10:10). En el libro de los Jueces, vemos que el Espíritu “vino sobre” varios jueces a quienes Dios levantó para librar a Israel de sus opresores. El Espíritu Santo descendía sobre estas personas para tareas específicas. La presencia del Espíritu Santo era una señal del favor de Dios sobre esa persona (en el caso de David), y si el favor de Dios dejaba a la persona, el Espíritu se apartaba (por ejemplo el caso de Saúl en 1 Samuel 16:14).

Por tanto, como el acontecimiento de Jn. 20:21 bien pudiera ser un “recibimiento” (sobre) temporal, para la misión específica de Jn. 20:23 y no un “recibimiento” (en) permanente como el que vemos a partir de Pentecostés. Sin embargo, y aunque así fuera, no existe evidencia de que la misión encomendada en Jn. 20:23 se cumpliera hasta después de Pentecostés, por lo que esta interpretación carece de una base argumentativa fuerte.

Dios les bendiga amados hermanos.
José Daniel Espinosa.
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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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10 respuestas a ¿Cómo interpretar el intrigante texto de Juan 20:22?

  1. GERMAN PAGAN dijo:

    VARON , YO SIEMPRE HE CREIDO QUE EL ESPIRITU SANTO COMIENNSA A TRABAJAR EB EL HOMBRE MUCHO ANTES DE RECIBIRLO , DICE LA PALABRA QUE EL CONVENSERA AL HOMBRE DE SU PACADO , EL HOMBRE NO SE SALVA POR UN SERMON BONITO , SE SALVA CUANDO EL ESPIRITU SANTO LO REDARGUELLE DE PECADO , CREO QUE L HOMBRE RESIBE UNA GRAN AYUDA DEL ESPIRITU SANTO , PARA PODER SER SALVO , ESO ES ANTES DE CONVERTIRSE , DEMA ALGUNA LUZ SI ESTOY EQUIVOCADO , DIOS LE BENDIGA MUCHO

    • Querido hermano German, Lo que dices es correcto, el Espíritu Santo tiene otras misiones, entre ellas convencer de pecado, de justicia y de juicio; hacernos nacer de nuevo, llevarnos a creer, etc., y puede actuar de múltiples formas.

      Seguramente, el Espíritu Santo llevaba mucho tiempo obrando en la vida de estos discípulos (¿cómo sino hacían milagros, maravillas y servían al Señor y su obra?). Sin embargo, el recibimiento permanente del Espíritu Santo no pudo venir hasta Pentecostés, pues de lo contrario estaríamos contradiciendo las palabras de Jesús: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” Juan 16:7.

      Dios te bendiga amado hermano.

  2. sionbv dijo:

    José D me podrías explicar que es el texto joánico.

    Bendiciones.

  3. Jose haro dijo:

    me gusto la respuesta fue Muy conpleta y de mucha bendicion grasias y que dios siga derramando de su sabiduria sobre usted

  4. deyvi ramos dijo:

    el comentario Bíblico Adventista nos dicce:
    Recibid el Espíritu Santo.

    Este fue un cumplimiento preliminar y parcial de la promesa de los cap. 14: 16-18; 16: 7-15. El derramamiento pleno vino unos 50 días más tarde, en el Pentecostés (Hech. 2).

  5. Santo Ramos dijo:

    Dtb hno. Tengo una pregunta? Si la llenura del Espiritu Santo no venia hasta despues del pentecoste, como entonces en el libro de Lucas Cap. Hablando de Juan el Bautista,su madre Elizabet y su Padre Zacarias dice Lucas 1:15

    15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
    16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

    El 1:41 dice;
    41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

    Y el 1:67 dice
    Y Zacarias fue lleno del Espiritu Santo, y Profetizó diciedo:

    En este caso Jesus no habia nacido todavia, a si que entiendo que esto vino del Padre.
    Podria ver alguna accepcion en esto, ya que entendemos que quien convence de arrepentimiento de pecado es el Espiritu Santo?

    • Estimado hermano:

      El artículo no dice que la llenura del Espíritu Santo viene después de Pentecostés. En realidad, dice que el bautismo del Espíritu Santo es posterior a Pentecostés. Llenura y bautismo son cosas distintas, aunque en algunas denominaciones se confunde como sinónimos. Ya desde el Antiguo Testamento vemos a hombres llenos del Espíritu Santo para una misión específica. No obstante, nunca vemos el bautismo en el Espíritu Santo antes de Pentecostés. Existen múltiples llamados a buscar la llenura del Espíritu (Efesios 5:18), pero no existe un solo llamado a ser bautizado por el Espíritu (porque esta es una obra unilateral por parte de Dios).

      Saludos,
      José Daniel.

  6. Agustina dijo:

    Gracias por explicar me ayudó haber diferente formas de ver gracias

  7. José Velásquez dijo:

    Estimado hermano José Daniel Espinosa Contreras, sus explicaciones son muy claras. Le deseo bendiciones por su dedicación y ayuda.

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