Reflexión sobre el “Padre Nuestro”

PADRE NUESTRO


Hace poco hice una reflexión sobre la oración, especialmente sobre el “Padre Nuestro”, y más específicamente sobre Mateo 6:9 “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Quiero compartirla con ustedes.

No importa cuántos años lleves en los caminos del Señor, ni cuánto conozcas la Palabra de Dios, todos debiéramos tener la humildad que tuvieron los discípulos al decir: “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lc. 11:1).

Era costumbre que los rabinos enseñaran a sus discípulos una oración sencilla para uso frecuente. Juan el Bautista lo había hecho con sus discípulos, y ahora le pedían a Jesús lo mismo. Pero el “Padre Nuestro” era una oración diferente a todas las demás, nunca antes escuchada.

TEXTO:  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

 

  1. PADRE NUESTRO
    1. PADRE

“Padre” tiene aquí un significado diferente del que se había usado hasta ahora. Los judíos llamaban a Dios “Padre” porque era su Creador, y los había elegido como un pueblo especial (en el A.T. sólo se refieren a Dios como “Padre” en 15 ocasiones). Sin embargo, Jesús llama a Dios “Padre” en el sentido real de filiación. En los Evangelios, Jesús se dirige a Dios como “Padre” en 170 ocasiones.

Jesucristo empieza todas sus oraciones con la palabra “Padre”, sí, todas excepto una. Aquella en la que estando Jesús en la cruz no se siente tratado como Hijo, sino que se siente abandonado y dice: “Elí, Elí, lama sabactaní” (Mt. 27:46), es decir, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.

Jesús solía referirse al Padre como “abba”, palabra aramea que significa “papaíto, padre querido”. Nadie, hasta Jesucristo, llamó a Dios “Abba” (ya que los judíos consideraban esto demasiado confianzudo o irreverente). Lo que indica que tiene con Dios la confianza absoluta del niño pequeño con su padre, una íntima comunicación. El Talmud judío dice que tan pronto un bebe es destetado aprende a decir “abba”. Lo maravilloso es que esta cercanía que Cristo tenía con Él fue conquistada y compartida para nosotros.

Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Ahora bien, si nos atrevemos a llamarle Padre, nos comprometemos a portarnos como hijos. Todo gran privilegio conlleva una gran responsabilidad.

“Di Padre, si cada día te portas como hijo y tratas a los demás como hermanos”

Cuando no lo hacemos así, estamos desacreditando al Padre celestial y manchando nuestra filiación divina, manchando Su Nombre.

Romanos 2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

La palabra “Padre” nos habla del amor. El amor de un Padre que estuvo dispuesto de entregar a su unigénito Hijo por amor a nosotros.

Como el amor del Padre al Hijo pródigo (aquel que malgastó todos sus bienes en rameras y se apartó del Padre), que a pesar de todo, lo recibió con los brazos abiertos y le restituyó todo lo que tenía. ¡A ese Padre nos dirigimos en la oración! ¿Pero qué ocurrió? El hijo mayor no entendió tal generosidad del padre, y no quiere ni entrar en casa, ni si quiera ver o saludar a su hermano, es más, ni si quiera lo llama “hermano”. En el diálogo con el padre dice: “ese hijo tuyo”.

Lucas 15:30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

Y el Padre le contesta: “este hermano tuyo”.

Lucas 15:32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

¿Por qué? Porque si este no es tu hermano, yo no soy tu padre. Si el padre no hubiera obrado así, no sería padre. Dios nos reconocerá como hijos si nosotros tenemos y tratamos por hermanos a todos los demás que Él tiene como hijos.

Aplicación: La pregunta es, ¿Nos acercamos a Dios con la confianza de un hijo hacia su padre? ¿Le necesitamos como a un padre? ¿Tratamos a Sus hijos como nuestros hermanos?

B. NUESTRO

Dios no es la posesión exclusiva de ninguna persona. Cuando oramos a Dios lo hacemos como miembros de su Iglesia, del Cuerpo de Cristo.

Las oraciones de Jesús siempre se enfocaban en el otro. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, “Padre, líbranos del mal, danos el pan de cada día, no nos dejes caer en tentación”, “Padre, a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre para que sean uno”.

A Dios no se le encuentra en el individualismo o egoísmo. Tampoco tendría sentido nuestra oración cuando como el hermano mayor del hijo pródigo, tenemos algo contra algún hermano.

1 Juan 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

El conferencista español Pablo Martínez Vila dice: “No podemos acercarnos al Padre si estamos alejados de nuestros hermanos o separados de ellos por muros de enemistad o indiferencia”.

           II. QUÉ ESTÁS EN LOS CIELOS

Los israelitas pensaban que Dios moraba en el tabernáculo y posteriormente en el Templo de Jerusalén. Pero ya Su Palabra decía:

1 Reyes 8:27 ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?

No es que Dios esté en lugar específico. La expresión que estás en los cielos es una metáfora que expresa la gran majestad de Dios.

“Padre nuestro” muestra su cercanía, “que estás en los cielos” muestra su trascendencia.

Dios está en todo lugar (omnipresente). El mundo no puede contenerlo. Sostiene al mundo en la palma de su mano. Que “está en los cielos” nos habla de la inmensidad de Dios. Por ello debemos ser respetuosos y reverentes al acercarnos a Él.

Una familiaridad santa y amorosa al decir “Padre”, pero grandiosa reverencia porque no es cualquier “padre”.

“Estás en los cielos” muestra también su lejanía. Dios es inaccesible para el hombre, a menos que sea por Jesucristo, nuestro mediador, nuestra verdad, nuestro único camino. Oramos al Padre en nombre y por medio de Jesucristo.

El que era infinitamente lejano a nosotros ahora es nuestro Padre gracias a Jesucristo

Pero Dios sigue en aquella esfera celestial en la que los serafines proclamaban: “Santo, Santo, Santo es el Señor” (Isaías 6:3).

         III. SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

¿El nombre de Dios es profano para que necesite ser santificado? ¿Qué significa esto? Significa que su Nombre debe ser tenido en reverencia; mirado y tratado como santo.

Juan 17:6  (Jesús dijo:) “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste…”

¿Cómo? Por medio de sus palabras y sus hechos, con su vida y su muerte.

Aplicación: ¿Estamos nosotros glorificando y santificando el nombre de Dios? ¿Refleja nuestra vida que Él es nuestro Padre?

APLICACIÓN

Nuestras oraciones, ¿son una lista de la compra: “Necesito…, necesito…” o un diálogo con Dios?. Debemos entender la posición de Dios y la nuestra. Cuando entendamos quién es Dios y en que posición está sobre nosotros, todas nuestras oraciones le tendrán a Él como lo primero. Nuestra oración debe tener dos vertientes. Aquella en la que compartimos nuestras preocupaciones con Dios y aquella en que compartimos las preocupaciones (intereses) de Dios.

Bendiciones amados. Nuestro “Abba” está con nosotros. Si estás interesado en este tema y quieres conseguir material sobre ello, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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Una respuesta a Reflexión sobre el “Padre Nuestro”

  1. JAEL M. dijo:

    Excelente!! El que era infinitamente lejano a nosotros ahora es nuestro Padre gracias a Jesucristo. Bendito SALVADOR!! 1Corintios1:3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

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