El “Diezmo”. ¿Pasado o presente?

Imagen

El diezmo (del hebreo “maaser” o del  griego “apodekatoo”) designa la décima parte de  algo. Es un impuesto del 10% que debía de pagarse a un rey, gobernante o líder eclesiástico.

Es interesante notar que en la Biblia el diezmo nunca tiene que ver con el dinero. El diezmo, en la Biblia, siempre es pagado con trigo, vino, animales, aceite, etc., los cuales se guardaban en un granero o almacén (alfolí, Malaquías 3:10). Algunos arguyen que el diezmo nunca era dinero porque en aquel contexto el dinero no se manejaba, sino que lo común era el trueque con alimentos. Sin embargo, esta información está infundada, pues solamente en el libro de Génesis aparece más de 41 veces el vocablo “dinero” (he. “késef”), incluso mucho antes de que el término “diezmo” sea  si quiera mencionado. Génesis 17:12 muestra que con el dinero se compraban a los esclavos, se hacían recargos del santuario (Éx. 30:12), y con el dinero se debían pagar los impuestos del censo (Nm. 3:47). El trueque sólo era un método al que se recurría cuando todo el dinero se había agotado.

Gén 47:15  Acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto a José, diciendo: Danos pan; ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?

Gén 47:16  Y José dijo: Dad vuestros ganados y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.

Gén 47:17  Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos; y les sustentó de pan por todos sus ganados aquel año.

Dios, demandó en el Antiguo Pacto, que la tribu de Leví fuera sustentada con el 10% de los frutos del pueblo de Israel, y de esta forma, los sacerdotes podrían dedicarse por completo al servicio al tabernáculo (Números 18:21-28).

Pero reitero, nunca con dinero. Y es que Dios en su inmensa sabiduría sabía que el dinero sería la raíz de todos los males, y podría corromper el corazón de las personas. Así que estableció que el diezmo fuera solamente con productos.

También sería interesante notar que todas las ocasiones en las que el diezmo es nombrado en la Biblia lo hacen como una ley dada para el pueblo de Israel bajo el Antiguo Pacto, pero nunca es mencionado para la Iglesia, ni se volverá a mencionar bajo el Nuevo Pacto (que empieza con la muerte de Jesucristo).

Lev 27:32  Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.

Lev 27:34  Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.

 

Sí, estos son mandamientos que Dios ordenó para los hijos de Israel en el monte Sinaí, no para la Iglesia actual. Y fijaos, no dinero, sino vacas, ovejas, etc.

Algunos argumentan que el diezmo es antes de la ley, un principio divino para nuestra enseñanza. Señalan al pago que Abram dio tras la victoria sobre los reyes que habían llevado prisionero a su sobrino Lot (Génesis 14:20). Sin embargo, veamos algunas de las características de este diezmo.

1º Fue dado solamente una vez. No fue un pago mensual ni anual. No dice que estaba pagando el diezmo (como si este fuese un principio de su tiempo), sino que “dio” el diezmo.

2º Este diezmo no pertenecía realmente a Abram, sino a los reyes que había derrotado. El diezmo no fue el fruto de su trabajo o de sus tierras.

3º Abram no se quedó con nada de lo que había ganado en la guerra. Génesis 14:23 enseña: “que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram”. Dio el 90% restante al rudo rey de Sodoma (Gé. 14:21-24).

4º Este diezmo no es presentado como un mandato o deber para nosotros.

5º Nadie puede tomar el lugar de Melquisedec (tipo de Cristo o Cristofanía) para exigir los diezmos de nuestra parte.

6º En  Hebreos 7:2  dice que Abraham le dio a Melquisedec  “los diezmos de todo”,  pero en  Génesis 13:2  dice: “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”.  Pero, ¡que sorpresa! De toda esta grande riqueza, Abraham no le dio a Melquisedec un pelo de su ganado ni un solo pedacito de su plata y oro; le dio los  “diezmos del botín” (Hebreos7:4). Este pequeño y único detalle debería ser suficiente para cambiar todo el panorama.

 

El mismo Jesucristo reconoció que el diezmo pertenecía a la ley cuando dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23). Cumplían la ley del diezmo, pero dejaban lo más importante de la ley. Y alguno, en estos momentos, estará pensando: “¿Por qué dice Jesús `esto era necesario sin dejar de hacer aquello´?, ¿acaso no está diciendo que el diezmo es necesario?”. Bien, analicemos el texto para evitar formar un pretexto.

1º El texto va dirigido a judíos hipócritas (fariseos y escribas) que estaban bajo la ley, y por tanto, debían cumplir la ley.

2º El texto está aun dentro del contexto del Antiguo Pacto (pues Cristo aún no ha muerto ni ha derramado la sangre del Nuevo Pacto), por tanto, todas las leyes del Antiguo Pacto están vigentes y deben cumplirse. Sí, en aquel momento preciso y con aquellas personas específicamente, esto era necesario.

En cambio, tras la muerte de Cristo, el Nuevo Pacto dio por viejo e hizo desaparecer al Antiguo con todas sus leyes (Hebreos 8:13), y ahora el apóstol Pablo dice: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10).

Santiago, el hermano de Jesucristo dijo: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todo” (Santiago 2:10); así que no sirve de nada ser un diezmador fiel sin no cumple los 613 preceptos de la Ley. Concluimos pues que los autores sagrados que tratan el diezmo se están dirigiendo a los que guardan la Ley, es decir, al pueblo de Israel, no a la Iglesia.

La ley del diezmo estuvo vigente hasta la muerte de Cristo, pero no después. Veamos:

Colosenses 2:14 “y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz” (NVI).

Gálatas 5:1 “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud” (NVI).

 

En Hebreos 7 se vuelve a mencionar el diezmo, pero sólo como una referencia a Abram cuando Abram dio el diezmo a Melquisedec, ya que el capítulo trata el sacerdocio de Melquisedec. Qué curioso que no se aproveche esta ocasión para exhortar a los creyentes a dar el diezmo. ¡No!, porque en Hebreos 7 se vuelve a recalcar que el diezmo pertenece a la ley, y por esto, en este mismo capítulo el autor especifica: “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Hebreos 7:12). Sí, ahora en la gracia no existe el sacerdocio antiguo, ni los levitas, ni mucho menos la ley de ellos.

Jesús María Yepez, médico cirujano, pastor y profesor del Seminario Teológico Alfa y Omega de Puerto Ordaz (Venezuela), escribe:

“Los únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento en donde se menciona el diezmo (Mt. 23:23; Lc. 11:42; Heb. 7:5:12) fueron básicamente para reprender a los fariseos por hipócritas, y para recordar a Abraham cuando en una ocasión “dio” el diezmo. Así que nunca se pidió a ningún cristiano pagar el diezmo. En el sermón de la montaña, donde Jesús ratificó las verdaderas demandas de la Ley, no hizo ninguna mención al diezmo: ¿se le habrá olvidado a Jesús ese detalle tan importante? Si el diezmo fuera una obligación para el cristiano, ¿no parece extraño que no se menciona ni una sola vez en todo el Nuevo Testamento?

Entonces, ¿por qué las iglesias piden el diezmo? La iglesia cristiana primitiva promovía la ofrenda voluntaria, y ésta se debía hacer en secreto. El diezmo en la Iglesia primitiva era inexistente. Las enconadas discusiones de Pablo con los que promovían la restauración de ciertas observancias de la Ley, cómo la circuncisión, hace suponer que siendo el diezmo una regulación mínima en comparación con otras leyes ya impracticadas, su sola sugerencia hubiese dado lugar al reproche. Pablo llamaba a estos restauradores “judaizantes”. Además, los judíos en la actualidad no diezman. Los rabinos judíos, quienes en teoría deben de conocer y saber aplicar mejor  Ley Mosaica, no cobran diezmos porque ellos saben que únicamente los  levitas  pueden cobrar el diezmo. A causa de la destrucción de los archivos genealógicos en la destrucción del Templo en el año 70 d.C., ellos no pueden identificar a los verdaderos levitas”.

Sí, la Iglesia primitiva no promovía el diezmo. Era inexistente. Los judíos actuales tampoco lo practican.

A aquellos que piensan que deben dar el diezmo para que Dios les bendiga, prospere, de salud, bienestar, etc., deben ser cautos para no caer en el mismo error de Simón el Mago cuando se le dijo: “Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero” (Hechos 8:20). El movimiento de Super Fe (Teología de la Prosperidad) le llama a esto “la ley de la siembra y la cosecha”. Pero no es más que una forma de manipular a las personas para sacar dinero, algo parecido a las indulgencias de la Iglesia Católica hace siglos atrás.

Aquellos que pagan el diezmo de forma obligatoria se están sometiendo a una ley, y no lo estarían haciendo como Pablo dice en el Nuevo Pacto: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Co. 9:7).

PERO, ¡POR FAVOR!, NO ME MAL INTERPRETEN. No estoy diciendo que no hay que dar. ¡Ni mucho menos! Recordemos las palabras del Señor: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). ¿Saben que fue lo primer que Dios tocó con la venida del Espíritu Santo? Lo primero que Dios tocó en la venida del Espíritu fue el bolsillo de la gente. Sí, todo lo tenían en común, vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían según la necesidad de cada uno (Hechos 2:45).

Que no estemos de acuerdo con el diezmo, no significa que no debamos dar, sino que es una razón para dar más. La ley del diezmo sería la ley del mínimo esfuerzo. Debemos ser desprendidos del dinero, pues el amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Ti. 6:10). Nuestra ofrenda es reflejo de cómo está nuestro corazón para con Dios.

La Iglesia del Nuevo Testamento no se financiaba con diezmos, sino con ofrendas. Las ofrendas eran una característica llamativa de la Iglesia Primitiva (1 Co 16: 2; 8:1-12 y 2 Co 9:7). Los apóstoles no pedían hoteles lujosos ni limusinas, pero la Iglesia hacía todo lo posible por cubrir sus necesidades (3 Jn. 5-8; Mt. 10:5-15; Lc. 10:1-12).

Los pastores no viven de los diezmos, sin embargo, la Iglesia tiene la responsabilidad y el deber delante de Dios de sustentarles y proveerles (1 Ti. 5:18). Algunos piensan que el pastor no trabaja, que el pastor no hace nada. ¡Qué grave error! El pastor trabaja lo mismo e incluso más que aquellos que sólo trabajan en lo secular, y por tanto, es digno de su salario. Dedican no unas horas al trabajo, sino toda su vida a la causa del Señor y la extensión de su reino. Oración, consejería, preparación para predicaciones, estudios, organización, cuidado de cada una de las ovejas, discipulados, compartir las cargas de la grey que cuidan, problemas, llamadas en hora y afuera de horas, y un largo etc. ¡Si, ellos tienen un duro trabajo!

1Ti. 5:17 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”.

1 Ti. 5:18 “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”.

Mt. 10:9-10 “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;  ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”.

Lc. 10:2, 7-8 “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante”.

Ga. 6:6 “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”.

1 Co. 9:14 “Así también el Señor ha ordenado que quienes predican el evangelio vivan de este ministerio”.

El mismo apóstol Pablo recibía ofrendas de las iglesias (Fil. 4:14-18; 2 Co. 11:9), y eso que él tenía un trabajo aparte, y era fariseo y de una familia adinerada. Incluso Cristo y los apóstoles fueron proveídos económicamente (Lc. 8:3).

Mis hermanos, seamos desprendidos del dinero. ¡Demos, y cuando nos cueste, demos aún más! Cristo lo dio todo por nosotros. Aprendamos a vivir por fe. Dejemos que el Espíritu Santo toque nuestras carteras y seamos como aquella Iglesia Primitiva.

 

Esta es mi cosmovisión, y por ello la comparto. Gracia y paz para con todos vosotros.

José Daniel Espinosa Contreras.

Haz una encuesta sobre el diezmo: AQUÍ

Fuentes y más información sobre este tema: Protestante Digital, Otros.

 

Anuncios

Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s