¿Existe evidencia histórica de Jesucristo fuera del Nuevo Testamento?

Imagen

Es muy común escuchar a personas que niegan la existencia de documentación histórica de la vida Jesucristo fuera de los textos cristianos. Y aún más común ver a cristianos que carecen de argumentos para defender la existencia histórica de Jesucristo y de documentos que lo avalan. Es por ello que publico lo siguiente:

El filósofo, teólogo y pedagogo alemán Otto Betz dijo que, “ningún erudito serio se ha arriesgado a postular la no historicidad de Jesús”. En otras palabras, es un hecho indiscutible y aceptado por todos los historiadores y eruditos que existió un hombre del pueblo de Israel que se llamaba Jesús de Nazaret y que según el testimonio de la historia, decía ser Dios mismo, decía ser el único camino que lleva a Dios, fue crucificado por los judíos bajo la ejecución del imperio romano, y está documentado que muchos testigos dicen haberle visto resucitado y millones de personas en el mundo creen que Jesús está vivo y que algún día volverá a juzgar la tierra e instaurar un reino de justicia eterno.

I. Testimonios seculares sobre la historicidad de Jesús.

 La palabra secular significa “pagano”, es decir, no cristiano, no judío, o anti-cristiano. Existen muchos escritores no cristianos (seculares) que mencionan a Jesús y el movimiento que se inició en esa época. Estos testimonios seculares tienen valor porque ellos no tienen nada que ganar al admitir la historicidad de los eventos de este líder religioso y sus seguidores ya que ellos mismos estuvieron ajenos al cristianismo como tal.

1. Cornelio Tácito (55 – 120 d.C.). Autor de los “Anales” y “Las Historias”, fue un historiador romano que vivió durante los reinados de más de media docena de emperadores romanos. Ha sido llamado “el historiador más grande” de la Roma antigua. Tácito escribió en sus Anales (XV, 44) acerca del hecho del emperador Nerón cuando quemó a Roma y hace una alusión a la muerte de Cristo y a la existencia de cristianos en Roma a quienes dice Tácito, Nerón acusó falsamente castigándoles con torturas. También menciona a Cristo como el que originó el movimiento y que “fue sentenciado a muerte por Poncio Pilato, procurador de Judea durante el reinado de Tiberio.” Y luego agrega que este movimiento fue reprimido por un tiempo pero surgió de nuevo “no sólo en Judea, donde se originó el engaño, sino también en la ciudad de Roma”.

2. Luciano de Samosata (segunda mitad del siglo II). Era un sátiro griego que se burló de Cristo y de los cristianos, pero nunca asumió o argumentó que no fueron reales. Escribió lo siguiente: “Los cristianos, sabes, adoran a un hombre hasta el día de hoy; él es el personaje distinguido que introdujo sus nuevos ritos y que fue crucificado por ello… Como puedes ver, esas criaturas erradas comienzan con la convicción general de que ellos son inmortales para siempre; eso explica el menosprecio de la muerte y la dedicación voluntaria que son tan comunes entre ellos. Les fue indicado por su legislador que ellos son todos hermanos, desde el momento en que se convierten; niegan los dioses de Grecia, adoran al crucificado y viven de acuerdo con sus propias leyes. Todo esto lo hacen por la fe, con el resultado de que desprecian todos los bienes terrenales por igual, considerándolos como propiedad común” (Luciano, La muerte del peregrino, 11-13).

3. Suetonio (escribe entre el 50 al 64 d.C.). Historiador romano, oficial de la corte bajo Adriano, era un cronista de la Casa Imperial. Declara en su obra Vida de Claudio 25.4: “Cuando los judíos estaban continuamente en disturbio a instigación de Crestos (otro deletreo para Cristo), él (Claudio) los expulsó de Roma”. Lucas se refiere a esa expulsión en Hech.18:2 para el 49 d.C. También escribe cuando Nerón quema Roma (64 d.C.) “Nerón castigó a los cristianos, una clase de personas entregadas a una superstición nueva y engañosa” (Vida de los Césares, 26.2).

4. Plinio el Joven (112 d.C.). Fue gobernador de Bitinia, en el Asia Menor y le escribió una carta al emperador Trajano buscando consejo de cómo tratar a los cristianos los cuales él había estado matando. Eran tantos, decía él, que necesitaba saber si debía matar a todo el que confesara el nombre de Cristo o si sólo a algunos. Decía que “Ellos afirman, sin embargo, que toda su culpa, o su error, era que ellos tenían la costumbre de reunirse en un día determinado, antes del amanecer, y que cantaban en estrofas alternadas un himno a Cristo como a un dios; se unían en un juramento solemne de no hacer nada malo, nunca cometer fraude, robo, adulterio, nunca falsear su palabra ni a negar algo que se les hubiera confiado cuando fueran llamados a entregarlo” (Epístolas X, 96).

5. Talos (52 d.C.). Escribió una historia del mundo del Mediterráneo oriental, desde la guerra de Troya hasta su propia época. El menciona en uno de sus escritos el eclipse de Sol ocurrido cuando Cristo fue crucificado, lo que le pareció “irrazonable”, porque no puede haber eclipse de Sol durante Luna llena. Talos no dudó de que Jesús había sido crucificado ni de que un hecho inusual había ocurrido en la naturaleza que requería una explicación. Lo que le preocupaba era la tarea de encontrar una explicación diferente al evento. La historicidad de Jesús nunca fue puesta en duda. (Citado por Julio Africano en el 221 d.C. en su Cronografía, 18.1).

6. Flegón. Fue también citado por Julio Africano porque su obra titulada “Crónicas” se perdió, y Africano tenía algunos fragmentos. También da testimonio del eclipse de sol diciendo “Durante la época de Tiberio César ocurrió un eclipse de Sol durante la Luna Llena”. Además de Africano, también Flegón es citado por Orígenes (siglo III) y Filopon (siglo VI).

7. Mara Bar-Serapio (70’s d.C.). Fue un filósofo sirio que escribió una carta a su hijo desde la cárcel y también menciona el hecho de la ejecución que los judíos hicieron de su Rey.

II. Referencias Judías a la Historicidad de Jesús.

1. El Talmud judío.

El testimonio de los judíos es importante porque ellos no eran cristianos ni creyeron que Jesús era su Mesías esperado. En este punto, por falta de tiempo y espacio recomiendo consultar el capítulo 3 del libro de Josh McDowell “El anduvo entre nosotros” (Editorial Unilit, 1995) en el que se detallan las fuentes judías.

 Brevemente podemos destacar el testimonio del Talmud, una obra judía que recoge las discusiones rabínicas sobre las leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias. El Talmud se ha ido formando a través de un largo proceso de crecimiento mediante la portación de los más cotizados maestros del judaísmo desde tiempos antes de Cristo hasta el siglo VI después de Cristo.

Obviamente, el Talmud es muy adverso al cristianismo, pero el argumento aquí es que afirman la historicidad de Jesucristo.

 El Talmud habla de que Jesús fue colgado durante la víspera de la Pascua, refiriéndose a la crucifixión. También habla de que tenía discípulos. Y se le llama a Jesús bajo el título “Ben Pandera” que aunque no es seguro su significado, muchos eruditos piensan que es una degradación de la palabra griega parthenos (virgen) porque los cristianos decían que Jesús era hijo de una virgen (juiós parthenos) y dicen ellos que los judíos lo llamaban Ben ha-Pantera “hijo del leopardo”.

2. Flavio Josefo . Historiador judío que escribe Las Guerras Judías en el 70 d.C. y Antigüedades Judías en el 93- 94 d.C.).

 En su obra Antigüedades Judías, siendo judío no cristiano, Josefo se refiere a Jesús como el Cristo (Mesías), y dice que él resucitó de entre los muertos como habían anticipado los profetas hebreos. También se refiere a Jacobo, el hermano de Jesús.

III. Los escritores post-apostólicos.

Todos estos mencionan al Jesús histórico: Clemente de Roma, Ignacio, Quadrato, la epístola de Bernabé, Arístides, Justino Martir, Hegesipo, etc.

Y todos estos datos, sin tener en cuenta los escritos sagrados neotestamentarios (Nuevo Testamento). Ya que los 27 libros del NT proclaman, verifican y a menudo asumen la historicidad de Jesucristo.

Para finalizar, decir que es interesante que en la edición de 1974 de la Enciclopedia Británica, el escritor del artículo acerca de Jesucristo emplea 20,000 palabras para describirlo. Es más espacio que el que se otorga a Aristóteles, Cicerón, Alejandro, Julio César, Buda, Confucio, Mahoma o Napoleón Bonaparte.

¿Con que no existía evidencia histórica? Los que aseveran esto, solo muestra su ignorancia. Dios les bendiga.

Anuncios

Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s