¿Afirmó Jesús ser Dios o es un invento de sus seguidores?

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Es más común de lo que uno pudiera imaginarse escuchar a personas (inclusive cristianas) que aseveran que Jesús nunca se reconoció como Dios, sino que este fue divinizado o re-interpretado posteriormente por los discípulos y seguidores.

Pero, ¿es esto cierto?, ¿será que Jesús nunca se reconoció como Dios? El apologista, licenciado y escritor Josh McDowell escribe en su libro Más que un Carpintero, “Cualquiera que lea el Nuevo Testamento, y no llegue a la conclusión de que Jesús afirmó ser divino, está tan ciego como aquel que en un día claro diga que no puede ver el sol”.

Analicemos Juan 5:16-18.

Jua 5:16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.
Jua 5:17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
Jua 5:18 Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Es interesante notar que Jesús dijo: “Mi Padre” y no “nuestro Padre”; y luego agregó: “hasta ahora trabaja”. Los judíos no se referían a Dios por medio de la expresión “mi Padre”. Cuando lo hacían, le agregaban la modificación “que está en los cielos”. Sin embargo, Jesús no se expresó de esta forma, y lo hizo a propósito. Para un judío esta distinción era una grave blasfemia, hasta tal punto “que los judíos procuraban matarle”. Pero Jesús, no conforme con esto, agrega que mientras Dios trabaja, Él, el Hijo, también estaba trabajando. Esta declaración aumentó el furor de los judíos, que ahora, no solo lo perseguían sino que procuraban matarlo.

Pero Jesús no solo se igualó al Padre, sino también afirmó ser uno con el Padre. En cierta ocasión, algunos judíos le preguntaron si en verdad Él era el Cristo. Jesús les contesto: “Yo y mi Padre uno somos” (Juan 10:30). “Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?  Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:31-33).

¿Por qué los judíos se alarmaron tanto al escuchar esta declaración? Sería interesante escuchar la voz del erudito en griego, A. T. Robertson, que nos dice que el vocablo “uno” en griego, es de género neutro, no masculino, y no indica que son uno en persona o en propósito, sino uno en “esencia o naturaleza”. Luego agrega: “esta categórica declaración es el climax de las afirmaciones de Cristo con respecto a la relación entre el Padre y Él (el Hijo). Dicha afirmación despertó entre los fariseos una ira incontrolable”.

Seguramente, algún hábil pensador habrá notada que las citas bíblicas analizadas hasta el momento pertenecen al Evangelio de Juan, el evangelio canónico más tardío (cerca del final del siglo I).  Algunos, consideran que el único evangelio que afirma que Cristo se reconoció como Dios es el de Juan (por ser el más tardío), pero que ninguno anterior (Marcos, Mateo y Lucas) lo menciona. Por tanto, deducen ellos, que las afirmaciones de Jesús sobre su divinidad en tal Evangelio (Juan), no son fidedignas, sino la reinterpretación de los seguidores de Jesús.

Supongo que las personas que así piensan no habrán leído nunca con seriedad el Evangelio de Marcos (el primero en escribirse, aproximadamente en el año 56 d.C.). Aquí se nos enseña que Jesús afirmó tener autoridad para perdonar pecados, “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados” (Marcos 2:5; Lucas 7:48-50). Lo interesante de este dato es que en la ley judía, sólo Dios podía perdonar pecados, como podemos ver en Isaías 43:25. De ahí que los escribas judíos le dijeran: “¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?” (Marcos 2:7). Aquí, Jesús no solo afirma su divinidad, sino que la demuestra con poder sanando al paralítico.

Jesús le perdonó, no por algo que el paralítico hubiera hecho directamente contra Él, sino porque había pecado contra Dios Padre. Jesús, mediante su propia autoridad, le dice: “Tus pecados te son perdonados”. Alguien puede perdonar ofensas cometidas a uno mismo, pero los pecados cometidos contra Dios, solamente Dios puede perdonarlos. Y Jesús lo hizo.

Podría dar más ejemplos como estos (Marcos 14:60-64; Mateo 27:43; etc.) pero no es mi propósito escribir una obra extensa, sino tan sólo refutar el pensamiento de que Jesús no era Dios.

Espero que haya podido ser aclarado. Dios les bendiga hermanos.

Con sincero afecto en Cristo:

José Daniel Espinosa Contreras.

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Acerca de José Daniel Espinosa Contreras

Graduado en Teología en la Facultad de Teología AD de Córdoba (España). Tesis de grado: «Dimensión Trinitaria del Culto Cristiano: Legitimidad de la formulación trinitaria como objeto de culto», calificada con: Matrícula de Honor. Masterando en Teología Dogmática en el CEIBI (Santa Cruz de Tenerife, España). Docente de la asignatura: «Fenomenología e Historia de las Religiones» en el Centro de Investigaciones Bíblicas de Santa Cruz de Tenerife. Sirve al Señor en España.
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